ENERGIA HIDROELECTRICA

 

Durante siglos, la humanidad ha usado el agua como su fuente principal de energía mecánica. El primer registro histórico de tal uso corresponde a Antipater de Tesalónica, quien vivió en el primer siglo de nuestra era. En épocas más recientes, las grandes represas hidroeléctricas han sido la respuesta a los crecientes requerimientos de electricidad de nuestra civilización.

 

En una represa, la energía potencial del agua del embalse se transforma en energía cinética durante la caída. El agua impulsa el conjunto turbina/generador, generando electricidad. Hasta una pequeña diferencia en el nivel de agua, como en el caso de los ríos de llanura, es suficiente para generar electricidad.

 

Las turbinas hidráulicas se clasifican en turbinas de acción (ej.: ruedas Pelton) y turbinas de reacción (ej.: turbinas Francis y Kaplan). Las turbinas se eligen en función del desnivel y del caudal de agua. La eficiencia de las turbinas hidráulicas oscila entre el 80% y el 90%.

  

El agua tambien se utiliza como medio de almacenar energía. En las centrales hidroeléctricas de bombeo el agua es bombeada del embalse inferior al embalse superior durante las horas de mínimo consumo de electricidad (horas de valle). El proceso se revierte para generar electricidad durante las horas de mayor consumo (horas de pico). La eficiencia de estas centrales para todo el proceso de bombeo y generación  oscila entre el 60% y el 70%.

 

La construcción de grandes represas hidroeléctricas presenta dos inconvenientes: la necesidad de una gran inversión inicial, y la posible alteración del clima local y el ambiente. Sin embargo, los beneficios de una limpia generación de electricidad claramente sobrepasan estos inconvenientes. Además, las pequeñas centrales hidroeléctricas en saltos de agua locales son una útil solución para lugares que se encuentran alejados de la red eléctrica general.

 

GMF2004